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Monasterio franciscano e iglesia

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El monasterio franciscano y la iglesia se encuentran junto a la iglesia de Sveti Spas (San Salvador), cerca de la Fuente de Onofrio. La construcción del complejo comenzó en 1317 y se extendió todo el siglo XIV. Hacia el Stradun, este lado de la iglesia está ricamente decorado con un portal gótico que sobrevivió al gran terremoto de 1667. El portal que adorna la entrada a la iglesia es obra de canteros locales hermanos Leonard y Petar Petrović, de 1498. Desafortunadamente, la iglesia fue destruida en la catástrofe, y de acuerdo con las descripciones antiguas era mucho más rica que hoy, con veintiún altares decorados en oro.

 

El interior del monasterio es particularmente espectacular: se pone de relieve con el claustro románico tardío, que cuenta con 120 columnas y data de 1360, obra Mihoje Brajkov. Estos pilares rodean el más antiguo jardín de Dubrovnik donde todavía florecen naranjos y otras plantas. Parte del claustro estaba decorado con frescos, pero muchos se han desvanecido con el tiempo. De todos modos, este claustro es una de las mejores obras de estilo románico-gótico en toda Croacia. En su centro posee una fuente  con la figura de San Francisco.

 

Según la leyenda, viajando a Tierra Santa, San Francisco de Asís visitó Dubrovnik a principios del siglo XIII, y desde entonces los franciscanos trabajan en Dubrovnik.

 

El monasterio franciscano es conocido mundialmente por su farmacia, Pequeños Hermanos, que posee el tiempo de apertura ininterrumpida más largo del que se tiene registro. Cuando entró en funcionamiento en 1317, era la tercera en el mundo en antigüedad - detrás de la farmacia de Bagdad y de Padua, las cuales dejaron ya de funcionar como tales, mientras que la de Dubrovnik se encuentra abierta al día de hoy. Incluso hoy en día en el monasterio se preservan los elementos más antiguos con que esta farmacia trabajó.

 

Aparte de la farmacia, el monasterio es conocido mundialmente por su gran biblioteca, que fue en parte destruida por el incendio posterior al gran terremoto. En esa ocasión, se quemaron cerca de 7500 libros, pero aún hoy cuenta con más de 75 mil trabajos, de los cuales 216 son grabados originales, algunos particularmente valiosos, como la primera edición de “Judita”, de Marko Marulić. También hay muchas obras musicales únicas. En total, hay más de 10 mil piezas musicales, y es uno de los más valiosos archivos de música de Europa. Los franciscanos transcurrían una buena parte de su vida transcribiendo libros. En la última guerra de los noventa, la biblioteca se vio afectada por varios misiles, y sobre el monasterio franciscano cayeron 5 granadas.

 

En el complejo también se preservan valiosos cuadros de Lovro Dobričević y joyas de oro. En el monasterio están enterrados algunos personajes famosos de Dubrovnik como Miho Pracat y Marojica Caboga.

 

Es interesante que después de la caída de la República, el ejército de Napoleón convirtiera este maravilloso edificio en un establo.

 

Del mismo modo, existe una leyenda que está vinculada con el nombre de los Pequeños Hermanos. Vivía en la antigua Dubrovnik una rica familia de un capitán de mar que, poco después del matrimonio, tuvo que embarcarse. La mujer quedó embarazada, y para su sorpresa, parió cuatro hijos. Esto era completamente inusual, y tenía miedo de cómo reaccionaría su entorno, por lo que decidió mantener a uno, y los otros tres tirarlos al mar. Le contó a un siervo este acto, que los escondió en un coche, justo en el momento que el capitán volvió del mar. El criado le contó todo, y el capitán decidió darle sus tres hijos a los franciscanos para que fueran educados por ellos, con ayuda financiera, pero sin decirle a nadie. Así pasaron los años, el capitán servía y se dedicaba a sus hijos, hasta que un día les llevó a la nave cuatro trajes de ropa totalmente iguales. Después de vestirlos, los dirigió a su mujer, que no pudo reconocer a su hijo "real". Su marido le explicó todo, y todos se quedaron en casa. Más tarde, educados, se embarcaron, donde comenzaron a navegar y prosperar con éxito. Por último, en acción de gracias, donaron una gran cantidad de dinero para la construcción de la iglesia de los franciscanos que, por sus benefactores, se llama Pequeños Hermanos.

 

Hay otra historia muy interesante detrás delos Pequeños Hermanos, a saber el mascarón en la puerta izquierda de la iglesia. Es una máscara, caricaturesca, de un grotesco animal u hombre que en ese momento se utilizaba en las construcciones.

 

El mascarón posee la forma de un búho, cuya parte superior está tan gastada por las pisadas que se asemeja a un mármol, y es una de las principales atracciones de Dubrovnik. De hecho, no hay local o visitante extranjero en esta ciudad que no haya intentado subir a la cabeza del estrecho mascarón, quitándose y volviendo a vestirse la camisa sin que la pierna toque el suelo. Si pasa por el Stradun, es imposible no ver el ritual.

 

¿Dónde tiene sus raíces este ritual? No se sabe exactamente cuándo se empezó con el salto seguido por el desvestir, pero según la leyenda, todo comenzó con un joven desdichado en el amor. A sí mismo se prometió que tendría éxito en el amor cuando fuera capaz de subirse al mascarón, quitarse la camisa y luego volver a ponérsela. Durante mucho tiempo lo intentó, finalmente lo logró, y poco tiempo después se enamoró felizmente. Sea esto cierto o no, el ritual se ha conservado hasta nuestros días. Realizar esto no es fácil, ya sea por la dificultad técnica en sí misma, como por la vergüenza que les acarrea a los desdichados exponerse en público, razón por la cual practican esto por las noches.

 

Por otro lado, la función original de los mascarones era, cualquier otra excepto decorativa, el drenaje de agua desde el techo de la iglesia. Hoy en día, a través de su boca no fluye agua de lluvia.

 

El monasterio franciscano tiene un museo que se puede visitar todos los días.



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